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El pasado 26 de diciembre la gente del Z! Live nos convocaba en la mítica plaza madrileña de Las Ventas para una noche repleta de nostalgia y temazos. Y es que Kabrönes prometía al fin asaltar la capital a base de los himnos de toda una generación.
¿Nos ibamos a perder este concierto?
La nostalgia es un arma poderosa. Ese fue el principal motivo que juntó a todos los que llenaron por completo el espacio Live Las Ventas para recordar los inicios de la época dorada de la banda más grande de nuestro metal. Tras varios años de existencia, Kabrönes por fin aparecían en Madrid para un concierto grande y convocar a todos aquellos que crecimos escuchando a los mejores Mägo de Oz, de lo que inevitablemente poco queda en la actualidad.
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Cinco minutos después de la hora anunciada y con la impaciencia ya presente, una mezcla de las intros que utilizaron los Mägo en la época de "La leyenda de La Mancha", "Finisterra", "Gaia" y "Jesús de Chamberí" dio paso a "Maritornes", donde salió toda la banda con una ovación de esas tan estruendosas que deja sin palabras. Joaquín "El Niño", Santiago Vokram, Ismael "Filtho", Salva, Víctor Conde como sustituto de Frank, Carlitos y, por último, José Andrea, salieron con todas las ganas y arropadísimos por un público volcado con ellos que les llevó todo el concierto en volandas. "La Santa Compaña" fue la siguiente y formó una dupla de canciones muy difícil de escuchar en directo en los actuales Mägo. Y con la voz original, pues ¿qué más se puede pedir? No tardaron en aparecer los gritos de "Jose, Jose", que humildemente agradecía pero prefería que se corease el nombre de la banda. Porque no nos engañemos: esto sin él no funcionaría ni la mitad. José Andrea marcó a una generación y hizo grande las canciones con su voz.
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José, por cierto, cantó muy bien durante todo el concierto. Es obvio que está mucho más comedido, que no puede hacer las barbaridades que hacía antes y los agudos no suenan con esa fuerza tremenda que tenía, pero poco se le pudo reprochar. En directo, la banda opta por el buen rollo, claramente palpable entre ellos, y ese punto de caos y rock and roll que huye de tenerlo todo medido al milímetro; aunque bien es cierto que hubo algún que otro fallo de ejecución que bien se podría haber solucionado con un par de ensayos más. El sonido fue muy bueno en general, no así las luces, que fueron realmente malas. Si los focos alumbran la espalda de los músicos, poco se ve más que siluetas. Desconozco si es tema de la banda o del escenario de Las Ventas pero dejaron muchísimo que desear.
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Otro punto diferente que tenía este concierto fue el carrusel de colaboraciones que hubo. Las primeras fueron las de Zarach y Dani de Lépoka, que acompañaron en "El que quiera entender que entienda", muy bien presentada por Dani haciendo referencia a ese DVD de Las Ventas que todos hemos visto cientos de veces y el discurso que Jose dio 20 años antes en el mismo lugar al presentar esa misma canción, en el que denunciaba a los cortos de mente que no aceptaban la diversidad y el matrimonio entre homosexuales, añadiendo que tiene tela que aún sigamos igual. A partir de ahí, casi ninguna canción se quedó sin colaboración. Chema Alonso, antiguo integrante de Mägo de Oz acompañó en "El cantar de la luna oscura" y el medley de instrumentales "Gerdundula / Czardas / Sueños diabólicos", donde Santi se lució con su violín.
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Muchas, muchísimas colaboraciones, y ese fue un poco otro punto flaco del concierto. No las colaboraciones en sí, sino los continuos parones para presentarlos a todos con sus respectivos discursos y abrazos a toda la banda. Demasiados abrazos. La más emotiva de todas fue la del hijo de Kiskilla, que se unió al teclado para rendir homenaje a su padre y a Fernando Ponce en "Es hora de marchar", un momento muy bonito. "Dime con quién andas" contó con Judith, la hija de Carlitos acompañando a Jose a la voz y "La posada de los muertos" con Manu Acilu a la guitarra. La sorpresa llegó en "Hasta que el cuerpo aguante", en la cual apareció Frank tras más de un año alejado a los escenarios. Frank todavía no está plenamente recuperado, pero sí pudo acompañar a la banda en varias canciones, incluida "Molinos de viento", que contó también con su hijo Alejandro a la guitarra, al que dejaron incluso hacer el solo, aunque no sonó como debería.
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El repertorio me gustó, aunque yo hubiera quitado los típicos singles como "La posada de los muertos", "La costa del silencio", "Hasta que el cuerpo aguante"… y metería más antigüedades de "Jesús de Chamberí" o "La leyenda de la mancha", pero me tuve que conformar. Y por supuesto sonó "Fiesta pagana", que, si yo estoy cansado de escucharla, no sé como estarán ellos de tocarla. "El lago" con José Pardial y "Astaroth" me gustaron mucho y, cuando ya llevábamos dos horas de concierto y creíamos que aquello se acabaría pronto… para nada, anda que no quedaba todavía por delante. Me encantó escuchar "El fin del camino", donde Juanjo Melero aportó su guitarra y, tras un parón demasiado extenso para los bises, me sorprendieron con "Gaia" y una "Satania" espectacular. "Ahora sí que sí, ya está". Pues no estaba, aún quedaba un invitado, Kike Fuentes, y nada más y nada menos que otros 15 minutos de "Finisterra". Tremendo desenlace.
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Al final, fueron tres horas desde que empezó hasta que se acabó, mucho más de lo que me esperaba, así que me llevé una muy grata sorpresa. A las doce nos fuimos de la plaza de toros, muy satisfecho por mi parte y con muy buen sabor de boca. Kabrones dieron un conciertazo y muchos nos lo pasamos como gorrinos en una charca. Aunque parece claro que su objetivo de mercado principal está en América, ha quedado claro que el proyecto también puede funcionar aquí y espero que se presenten más. Quien sea de la opinión que la esencia de Mägo de Oz está en esta formación, está de enhorabuena, ¡grandes Kabrönes!
Crónica y fotos: Luis Martín
